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Robot de Paletizado Robotiq + UR20/

Robot de Paletizado Robotiq + UR20

Entré en la nave industrial y lo primero que escuché fue el zumbido sordo de los generadores de vacío. Diego Arbea, de Iruña Tecnologías, me recibió junto a la zona de demostración.
 
A pocos metros, un brazo robótico gris y azul apilaba cajas de cartón sobre un europallet con una precisión milimétrica. Enric, el especialista técnico de Robotiq, estaba explicando los detalles del sistema a un grupo de asistentes.
 
Me acerqué a la mesa donde tenían expuestos los componentes y levanté el cabezal principal. Pesaba menos de lo que parecía, pero la placa de aluminio negro albergaba 24 ventosas amarillas y verdes distribuidas en tres filas perfectas.
 
Era el PowerPick20, el músculo neumático que permite a este sistema mover hasta 18 kilos por ciclo sin inmutarse.
Sistema de movilidad neumática powerpick 20

El hardware detrás de la demostración en Iruña Tecnologías

robotiqyo
Lo que estaba funcionando frente a nosotros era la integración de dos piezas de ingeniería industrial muy específicas. La primera pieza es el , el brazo colaborativo más potente diseñado y fabricado en Dinamarca por Universal Robots.
 
Robotiq aporta el , concretamente la serie AX que utiliza un séptimo eje lineal para extender el alcance vertical del robot.
 
La combinación de ambos elementos resuelve un problema físico concreto: la altura. Un brazo robótico estándar tiene un alcance esférico limitado. Cuando el pallet empieza a llenarse y las cajas superan el metro y medio, la cinemática del robot se complica.
 
Para resolverlo, el sistema AX monta la base del UR20 sobre un eje vertical motorizado. El robot sube y baja entero, manteniendo siempre el ángulo óptimo de ataque sobre las cajas.
 
Según los datos técnicos que revisé durante la presentación, esta configuración permite alcanzar alturas de apilado de hasta 2.750 milímetros, manteniendo un ritmo constante de hasta 13 movimientos por minuto.
 
En este caso lo más llamativo para mi fue el tiempo de integración. Enric detalló cómo el software de control PolyScope, integrado directamente en el Teach Pendant de Universal Robots, elimina la necesidad de programar trayectorias complejas en código duro.
 
Basta con introducir las dimensiones de la caja, el peso y el patrón de mosaico deseado: el sistema calcula automáticamente las trayectorias libres de colisión.
 
Esto explica por qué Robotiq reporta que la mayoría de sus despliegues se completan en un margen de uno a tres días, un contraste brutal con las semanas de ingeniería personalizada que exige una celda de paletizado industrial tradicional.
 
Otro dato que Enric mencionó de pasada y que merece detenerse es que más de 900 unidades del sistema Lean Palletizing de Robotiq están actualmente en producción, y solo en 2025 se habían desplegado más de 300 instalaciones nuevas. Eso es una instalación nueva cada 27 horas durante todo el año.
 
Una instalación cada 27 horas durante todo un año es una demanda estructural, no una tendencia de mercado.
Puedes caer en el error de pensar que 13 movimientos por minutos son pocos. Sin embargo, el ser humano, aunque puede ser mas productivo las primeras horas, no lo es de forma constante, sin parar, sin bajas, sin descansos. Esta máquina no para.
John Fernández

Los grippers que pude tocar

PowerPick20: Ingeniería neumática para el operario

Sobre una mesa blanca junto a la zona de demostración, Iruña Tecnologías había dispuesto el hardware de agarre para que los asistentes pudiéramos examinarlo. El contraste entre las dos herramientas principales era evidente desde el primer vistazo.
 
El primero era el PowerPick20, un bloque rectangular de aluminio anodizado equipado con 24 ventosas de fuelle. La configuración de tres filas de ocho ventosas responde a una lógica de ingeniería neumática específica.
 
Enric explicó que el sistema cuenta con zonas de vacío independientes, controladas por válvulas integradas en el propio cabezal.
powerpick20
John Fernández y la pinza de vacío PowerPick 20
Esta arquitectura permite al robot recoger una caja grande activando todas las ventosas, o manipular dos cajas pequeñas de forma simultánea activando zonas separadas, para luego depositarlas en posiciones distintas del pallet.
 
Montar el generador de vacío directamente en la herramienta elimina la necesidad de arrastrar mangueras neumáticas gruesas a lo largo de todo el brazo robótico, reduciendo el desgaste por fricción y el riesgo de enganches mecánicos.
 
Cambiar de un gripper a otro requiere aflojar cuatro tornillos y conectar un único cable de datos y alimentación.
 
Este detalle de diseño tiene consecuencias operativas directas: una línea de producción puede cambiar de formato de caja en menos de diez minutos, sin herramientas especializadas ni paradas de mantenimiento programadas.
 
Sostener el PowerPick20 en las manos y examinar la disposición de las ventosas me confirmó algo que ya había intuido al leer las especificaciones técnicas. La ingeniería de este hardware está pensada para el operario de planta, no para el ingeniero de automatización.
 
Conectores grandes, indicadores de estado visibles desde lejos, peso total manejable para cualquier operario de planta.

AirPick: Diseño minimalista para cargas ligeras

A su lado estaba el AirPick, una versión compacta diseñada en forma de aspa con cuatro ventosas azules. Al darle la vuelta, la placa de montaje mostraba un diseño minimalista, pensado para cajas más pequeñas o aplicaciones donde el peso de la propia herramienta debe reducirse al mínimo para maximizar la carga útil del robot.

Su construcción es más ligera que el PowerPick20, con un perfil de montaje compacto que facilita el trabajo en espacios reducidos. Enric lo puso sobre la mesa junto al PowerPick20 para que la diferencia de escala fuera evidente: el AirPick tiene el tamaño de una mano abierta, el PowerPick20 el de una bandeja de servicio.

La interfaz del Teach Pendant en tiempo real

Me acerqué al panel de control principal mientras el UR20 estaba detenido. La pantalla táctil mostraba la interfaz de usuario de Universal Robots ejecutando un programa específico de demostración.
pantallarobotiq
La pantalla indicaba un estado de “Pausado” con el indicador de conexión en verde brillante, confirmando que la comunicación entre el controlador del robot y el hardware de Robotiq era estable.
 
Variables en tiempo real visibles en pantalla: fuerza ejercida en los tres ejes cartesianos del TCP, estado de las válvulas de vacío y posición actual del brazo.
 
Algo llamó mi atención: el parámetro de altura de trabajo marcaba exactamente 1.400 milímetros, y el deslizador de velocidad general estaba ajustado al 100%.
 
La interfaz gráfica de Robotiq, incrustada dentro del entorno PolyScope, mostraba iconos grandes y claros para gestionar el agarre, la liberación y el ajuste del patrón. Dos botones, sin menús anidados. Esto confirma la promesa de que un operario de línea puede gestionar el sistema sin conocimientos previos de robótica.
 
Además, la pantalla mostraba el mapa de alcance del robot en tiempo real, con la posición actual del TCP marcada en verde, para que el operario visualice de forma intuitiva si el robot está dentro de su zona de trabajo segura.
 
Cuando Enric retomó la demostración y pulsó el botón de inicio, el brazo se movió con una fluidez que sorprendió a los asistentes.
 
La curva de velocidad está suavizada por el controlador para proteger tanto el hardware como las cajas que manipula. Un cartón de producto frágil sobrevive sin problemas a este proceso, algo que no puede decirse del mismo cartón lanzado por un operario cansado al final de un turno de ocho horas.

El software de planificación de patrones como diferenciador

El verdadero diferenciador del sistema de Robotiq es el software de planificación de patrones, no el brazo ni el gripper. Enric dedicó gran parte de la presentación a mostrar cómo el módulo de configuración de pallets permite al operario definir patrones de mosaico complejos sin conocimientos de programación.
 
Dimensiones de la caja en milímetros, peso en kilogramos, tipo de pallet (europallet 800×1200 o pallet americano 1000×1200): con esos tres datos, el sistema genera automáticamente el patrón de apilado óptimo para maximizar la estabilidad de la carga.
 
La gestión de las capas de separación es algo que no se aprecia hasta que lo ves en funcionamiento. Cuando el patrón requiere insertar una lámina de cartón entre capas para estabilizar la carga, el robot puede recoger esa lámina de una pila separada y colocarla con la misma precisión que una caja.
 
Esto elimina uno de los últimos argumentos a favor del paletizado manual: la supuesta flexibilidad humana para gestionar materiales heterogéneos.
 
El sistema también gestiona automáticamente la detección de cajas mal posicionadas en la cinta de entrada. Si una caja llega girada 90 grados respecto a la orientación esperada, el software lo detecta mediante los sensores de la cinta de entrada y ajusta la trayectoria del robot para recogerla correctamente.
 
En mis propias auditorías de líneas de producción, he visto cómo este tipo de incidencias menores, que un operario resuelve en dos segundos, pueden paralizar durante minutos un sistema de automatización mal diseñado.
 
Haber integrado esta capacidad de adaptación en el software base, sin coste adicional, indica que Robotiq ha aprendido de cientos de instalaciones reales.

El coste real de no automatizar

Hay un cálculo que pocas empresas hacen correctamente cuando evalúan la automatización del final de línea. El análisis habitual compara el coste del robot contra el salario del operario que sustituye. Sin embargo, ese cálculo ignora tres variables ocultas. En conjunto, estas variables superan con frecuencia el coste salarial directo.
 
La primera es el coste de la rotación. Un puesto de paletizado manual tiene una tasa de abandono voluntario alta en cualquier sector.
 
Cada vez que un operario abandona ese puesto, la empresa incurre en costes de selección y formación, más la pérdida de productividad durante el periodo de adaptación del sustituto.
 
Según datos de la , el coste medio de reemplazar a un trabajador en un puesto de trabajo físicamente exigente equivale entre el 50% y el 150% de su salario anual bruto.
 
La segunda es la prima de riesgo por desgaste articular. El levantamiento repetitivo de cargas en el final de línea no es un riesgo de accidente, es una certeza matemática de deterioro físico. Cuando un operario manipula 6.000 cajas por turno, la estructura de la columna vertebral cede antes que la voluntad. El impacto financiero para la empresa no se limita a la baja médica; se extiende a la pérdida de cadencia en la línea, la reasignación de personal cualificado a tareas de fuerza bruta y el incremento exponencial de las primas de seguros laborales.
 
La tercera es el coste de oportunidad de las paradas de línea. Cuando el operario de paletizado no se presenta al turno, la línea de producción se detiene. El valor del producto no expedido en esas horas supera con frecuencia el coste mensual de amortización del robot.
 
Según , las paradas no planificadas en líneas de producción manufacturera representan entre el 5% y el 20% de la capacidad productiva total en empresas que no han automatizado sus operaciones de final de línea.
 
Cuando se suman estas tres variables al cálculo de retorno de inversión, el plazo de amortización de un sistema como el que vi en Iruña Tecnologías se reduce a menos de 12 meses en la mayoría de los escenarios de producción de dos turnos.

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Cómo impacta en la estructura de la cadena de suministro

El despliegue de por parte de Robotiq responde a una crisis estructural en la cadena de suministro. La falta de personal dispuesto a realizar trabajos físicamente destructivos ha dejado de ser un problema coyuntural.
 
Es una restricción operativa permanente en la industria manufacturera europea, y los datos de contratación de los últimos tres años lo confirman sin ambigüedad.
 
Un análisis reciente sobre la publicado por el Foro Económico Mundial subraya que la reestructuración de las cadenas de suministro globales exige eliminar los cuellos de botella dependientes de la fuerza física humana, desplazando el valor del trabajador hacia la supervisión de sistemas complejos.
 
Un en Springer cuantificó el impacto con datos de campo: en países como Polonia, estas lesiones representaron el 16,1% de todas las bajas laborales, sumando 41,3 millones de días perdidos en un solo año.
 
El de espalda y hombros es un problema que la industria ya no puede ignorar.
 
El alcanzó los 4.470 millones de dólares en 2025, impulsado por la necesidad de automatizar el final de línea.
 
Según la Federación Internacional de Robótica, la sigue aumentando a un ritmo del 3% anual, lo que confirma que la adopción de cobots en entornos industriales ha pasado de ser una apuesta de futuro a una realidad operativa presente.
 
En mis propias visitas a plantas de producción, he comprobado cómo la se convierte en el punto de fricción principal cuando la velocidad de empaquetado supera la capacidad humana de apilar cajas.
 
Integrar resuelve esta fricción, permitiendo reasignar a los operarios a tareas de supervisión y control de calidad, un punto central en .
 
La tabla siguiente resume las especificaciones técnicas del sistema que vi en funcionamiento en Iruña Tecnologías:

Especificaciones del Paletizador de Universal Robots

ComponenteEspecificación
Brazo robóticoUniversal Robots UR20
Payload del brazo25 kg
Alcance del brazo1.750 mm
CertificaciónIP65
Sistema de paletizadoRobotiq AX Series
Altura máxima de apilado2.750 mm
Ciclos por minutoHasta 13 picks/min
Gripper principalPowerPick20 (24 ventosas)
Payload del gripper18 kg
Gripper secundarioAirPick (4 ventosas)
Tiempo de despliegue1-3 días
Cajas/día (capacidad)Hasta 6.500

El modelo de integración local de Iruña Tecnologías

La presentación en las instalaciones de Iruña Tecnologías dejó claro un cambio en la distribución de robótica colaborativa en España. El banner detrás del robot rezaba “PLUG & PRODUCE – Robots Colaborativos”, una declaración de intenciones que resume su modelo de negocio.
 
En lugar de vender componentes sueltos y dejar que el cliente final lidie con la integración, Iruña Tecnologías actúa como un integrador local certificado. Proporcionan el hardware de Universal Robots, los periféricos de Robotiq y el soporte técnico necesario para garantizar que el sistema funcione desde el primer día.
 
Esta proximidad técnica es determinante para las pymes españolas que no disponen de departamentos de ingeniería internos dedicados a la robótica.
 
Tener a Enric de Robotiq junto a Diego Arbea en la misma presentación demostró el nivel de colaboración entre fabricante y distribuidor local, asegurando que cualquier incidencia técnica se resuelve sin fricciones entre proveedores.
 
El modelo de distribución que practica Iruña Tecnologías tiene una ventaja competitiva que pocas empresas del sector han sabido articular: el conocimiento de la estructura industrial local.
 
Saben qué tipo de cajas maneja una empresa de alimentación navarra, qué turnos trabaja una planta de logística en el polígono de Landaben y qué presupuesto puede justificar una pyme ante su consejo de administración.
 
Esa inteligencia de mercado local es lo que convierte una demo técnica en un proyecto de automatización real
 
Alguien había configurado eso antes de la presentación. Ese número tiene una historia detrás.

El análisis financiero de la instalación

La pregunta que más escuché entre los asistentes al final de la presentación fue siempre la misma: ¿cuánto cuesta? Diego Arbea de Iruña Tecnologías contestó con precisión.

Precio de una instalación completa: depende del modelo de brazo, el tipo de gripper y la configuración del eje lineal. Una celda básica con UR10e y AirPick puede estar por debajo de los 50.000 euros instalada.
 
Con UR20 y PowerPick20 sobre eje AX, la cifra se sitúa en el rango de 70.000€ a 100.000€ euros, incluyendo integración y puesta en marcha.
 
Esas cifras tienen sentido cuando se comparan con el coste de una celda de paletizado industrial tradicional, que fácilmente supera los 200.000 euros incluyendo el vallado de seguridad, los sistemas de enclavamiento óptico y la ingeniería de integración a medida.
 
Esa diferencia va más allá del precio: el tiempo de despliegue, la flexibilidad para cambiar de formato y la capacidad de reubicar la celda cuando la distribución de la planta cambia son ventajas que un robot industrial tradicional no puede ofrecer.
 
Salí de la nave con el gripper PowerPick20 todavía en la memoria de las manos. Pesaba menos de lo que parecía. Pero lo que mueve pesa bastante más.

Preguntas Frecuentes sobre el Sistema de Paletizado Robotiq y UR20

El sistema de paletizado Robotiq AX Series es una solución de automatización colaborativa que utiliza un séptimo eje lineal para extender el alcance vertical de un brazo robótico. Permite apilar cajas hasta 2.750 milímetros de altura, manteniendo un ritmo constante de hasta 13 ciclos por minuto sin requerir vallado de seguridad perimetral.
 
La ventaja técnica de este diseño radica en la cinemática. Al elevar la base del robot completo, el brazo mantiene siempre el ángulo de ataque óptimo sobre el pallet, evitando las singularidades matemáticas que bloquean a los robots estáticos cuando intentan alcanzar las capas superiores. Un análisis técnico de confirma que la densidad de este tipo de soluciones flexibles está impulsando el crecimiento de la automatización en Europa Occidental.
El brazo colaborativo UR20 tiene una capacidad de carga nominal de 25 kilogramos. Cuando se equipa con el gripper de vacío PowerPick20 de Robotiq, el sistema completo puede manipular cajas de hasta 18 kilogramos en operación continua, descontando el peso de la propia herramienta y los componentes neumáticos integrados.
 
Este margen de 7 kilos entre la capacidad del brazo y la carga útil real es crítico para la longevidad del hardware. Operar un cobot al límite exacto de su especificación acelera el desgaste de las articulaciones. Los datos de ingeniería publicados por demuestran que mantener un margen de seguridad del 20% en la carga útil duplica la vida útil de los servomotores en aplicaciones de ciclo continuo como el paletizado.
La instalación y puesta en marcha de un sistema de paletizado Robotiq requiere habitualmente entre uno y tres días de trabajo. Este plazo incluye el montaje mecánico del pedestal o eje lineal, la conexión neumática, la configuración del software PolyScope y las pruebas de validación con los formatos de caja reales del cliente.
 
La reducción drástica del tiempo de integración se debe a la eliminación de la programación en código duro. En lugar de calcular coordenadas espaciales, el integrador utiliza una interfaz visual para definir las dimensiones de la caja y el patrón del pallet. Un informe de señala que esta abstracción del software es el factor principal que está permitiendo a las pequeñas y medianas empresas adoptar robótica sin depender de departamentos de ingeniería internos.
El PowerPick20 es un cabezal de gran formato con 24 ventosas distribuidas en tres filas, diseñado para cajas pesadas de hasta 18 kg y equipado con zonas de vacío independientes. El AirPick es una herramienta compacta de cuatro ventosas, optimizada para cargas ligeras y espacios reducidos donde el peso del gripper debe minimizase.
 
La elección entre ambos no depende solo del peso de la caja, sino de la porosidad del cartón y la cadencia requerida. El modelo de 24 ventosas permite recoger dos cajas pequeñas simultáneamente activando zonas separadas, duplicando el rendimiento del ciclo. Los especialistas en neumática de documentan que la distribución de la fuerza de succión en múltiples puntos pequeños es un 40% más eficiente energéticamente que el uso de una sola ventosa central de gran diámetro.
No se requieren conocimientos de programación en lenguajes robóticos tradicionales. El sistema se controla a través de la interfaz visual PolyScope en el Teach Pendant de Universal Robots. El operario solo necesita introducir parámetros físicos como el peso de la caja, sus dimensiones en milímetros y seleccionar el patrón de apilado deseado en la pantalla táctil.
 
Esta democratización del control es la respuesta de la industria a la escasez de talento técnico. Cuando el software calcula automáticamente las trayectorias libres de colisión, el rol del operario pasa de ser un programador a ser un supervisor de proceso. La subraya que la simplificación de las interfaces hombre-máquina es el requisito previo indispensable para la reindustrialización de las economías occidentales frente a la crisis demográfica.
El concepto “Plug & Produce” define sistemas robóticos pre-integrados donde el hardware (brazo), los periféricos (grippers) y el software de control están diseñados para funcionar juntos desde el momento del desembalaje. Elimina la fase de ingeniería a medida, reduciendo el riesgo técnico y el tiempo de inactividad de la línea de producción durante la instalación.
 
En la práctica, esto significa que el distribuidor local, como Iruña Tecnologías, entrega una celda funcional en lugar de un puzzle de componentes incompatibles. Los analistas de proyectan que para 2028, el 75% de las nuevas instalaciones robóticas en el sector logístico utilizarán arquitecturas pre-validadas, abandonando el modelo tradicional de integración personalizada que encarecía los proyectos y retrasaba el retorno de inversión.
La automatización del final de línea elimina la necesidad de que los trabajadores levanten, giren y apilen cargas pesadas de forma repetitiva durante turnos de ocho horas. El sistema robótico asume el esfuerzo físico continuo, mientras que el personal humano se reasigna a tareas de supervisión, control de calidad o gestión logística de los pallets terminados.
 
El impacto financiero de esta sustitución va más allá de la prevención de lesiones. Un cobot paletizador opera a velocidad constante durante los tres turnos del día, sin fatiga, sin rotación de personal y sin variabilidad en la calidad del apilado. Los datos de productividad publicados por indican que la consistencia del ciclo robótico reduce los daños en el embalaje durante el transporte en un 18-22%, un ahorro que las empresas de logística rara vez contabilizan en sus modelos de ROI iniciales.
PolyScope es el sistema operativo y la interfaz gráfica de usuario que controla los brazos colaborativos de Universal Robots. Se ejecuta en el Teach Pendant táctil y permite a los usuarios configurar movimientos, gestionar entradas y salidas de hardware, e integrar periféricos de terceros a través de plugins certificados conocidos como URCaps.
 
La arquitectura abierta de este sistema operativo es lo que permite a empresas como Robotiq incrustar sus propios menús de configuración directamente en la pantalla del robot. Los ingenieros de software de destacan que esta estandarización de interfaces mediante URCaps ha creado un ecosistema de hardware periférico comparable a la App Store de los teléfonos móviles, acelerando el desarrollo de soluciones específicas para cada nicho industrial.
El retorno de inversión para un sistema de paletizado colaborativo oscila habitualmente entre los 8 y los 14 meses, operando en un régimen de dos turnos diarios. Este cálculo incluye el coste del hardware, la instalación y el mantenimiento, contrastado contra el ahorro directo en costes laborales, horas extras y reducción de bajas por lesiones ergonómicas.
 
El error más común al calcular este ROI es ignorar el coste de oportunidad. Cuando una línea de producción se detiene porque el operario de paletizado no se ha presentado al turno, el coste real no es el salario de ese trabajador, sino el valor del producto no expedido. Los datos financieros publicados por muestran que las empresas que contabilizan la “evitación de paradas de línea” en sus modelos de amortización justifican la inversión en robótica colaborativa en la mitad de tiempo que aquellas que solo miden el ahorro salarial directo.
El UR20 ofrece una ventaja fundamental en entornos de espacio restringido: puede operar sin vallado de seguridad perimetral tras una evaluación de riesgos favorable. A diferencia de un robot industrial tradicional que requiere una jaula de acero y detiene la producción si un humano entra en la zona, el cobot reduce su velocidad o se detiene de forma segura al detectar contacto físico.
 
Esta diferencia de concepto altera por completo el diseño de la planta. Una celda industrial clásica consume decenas de metros cuadrados y requiere costosos sistemas de enclavamiento óptico. Los expertos en automatización de documentan que la eliminación del vallado físico reduce la huella en planta del sistema de paletizado en un 40%, permitiendo instalar cobots al final de líneas de envasado existentes donde un robot tradicional simplemente no cabría por restricciones de espacio.

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John Fernández
Futurista especializado en Tecnologías Emergentes en pos de la sociedad.
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